La tragedia del Mateo Flores
VeredictoPartido suspendido tras una avalancha humana en la General Sur
Estadio Nacional Doroteo Guamuch Flores. Foto: Wikimedia Commons
La noche del miércoles 16 de octubre de 1996, Guatemala iba a recibir a Costa Rica en el Estadio Nacional Mateo Flores por la eliminatoria rumbo a Francia 1998. Las puertas se abrieron a las 4 de la tarde y la multitud superó por mucho lo que el estadio podía recibir. Se habían puesto a la venta 45.796 boletos, circulaban miles de entradas falsificadas y las estimaciones de quienes intentaron ingresar superaron las 60.000 personas.
Poco antes del partido, una avalancha humana aplastó a los aficionados que ya estaban en la General Sur, junto a la puerta 14, la entrada de la localidad más barata y más llena. La malla que separaba la tribuna de la cancha impidió que la gente escapara. La cifra más citada es de 83 muertos, aunque los recuentos de la época van de 82 a 91, y más de 200 heridos. Entre las víctimas hubo niños y familias enteras.
El presidente Álvaro Arzú bajó a la cancha para anunciar la suspensión del partido y decretó duelo nacional. El gobierno formó una comisión para investigar y el Congreso citó a los dirigentes deportivos, pero el caso no terminó en condenas. El estadio instaló butacas en todos los sectores y redujo su aforo. El partido se jugó semanas después en Los Ángeles, Estados Unidos, y Guatemala ganó 1 a 0.
Treinta años después, el 16 de octubre sigue siendo la fecha más triste del fútbol guatemalteco. Este expediente se publica en memoria de las víctimas.
Las dos versiones
La Federación Nacional de Fútbol, presidida entonces por Rolando Pineda Lam, sostuvo que lo ocurrido fue un accidente provocado por la presión de aficionados que intentaban entrar sin boleto. «Fue un accidente. Esto es claro y definitivo», declaró Pineda Lam. La dirigencia rechazó cualquier responsabilidad en la organización y entre las causas mencionó también posibles peleas entre grupos de aficionados que habrían desatado el pánico.
Los familiares de las víctimas y buena parte de la prensa señalaron fallas que dependían de los organizadores: más boletos a la venta de los que el estadio podía recibir con seguridad, unos 7.000 boletos falsificados sin equipo para detectarlos en las puertas, la venta de alcohol en los alrededores y una malla perimetral con alambre de púas que la FIFA había recomendado retirar. También recordaron que la policía estaba ubicada en la cancha, lejos de la General Sur, y que la llave del portón tardó en aparecer mientras la gente pedía que lo abrieran.
Publicado el 16 de octubre de 2026
